23 may. 2013

Otras cosas que no te conté, Manuel Navarro Seva




Es cierto que hemos descuidado un poquito este blog, pero no ha sido por ausencia de posibles contenidos a publicar. Tenemos, por ejemplo, una buena noticia en La Tribu: Boris Rudeiko (Manuel) ha publicado su tercer volumen de cuentos: Otras cosas que no te conté.


Zoquete nos deja sus impresiones en un comentario que vale la pena leer, por su clara y precisa interpretación de las razones por las que estos treinta relatos son disfrutables de principio a fin:


«En Cosas que nunca confesé a nadie el autor, Manuel Navarro Seva, nos regalaba las reflexiones y pensamientos íntimos de quien observa la cotidianidad con una ingenuidad casi infantil, que no implica que evite asuntos de calado o adultos, antes al contrario. Se trata de una capacidad de observación carente del tradicional cinismo de quien está de vuelta de todo, una mirada que diría casi pura y, por tanto, con grandes dosis de magia.

La misma impresión me ha invadido con Otras cosas que no te conté, lo que podríamos considerar una continuación o segunda parte de aquellos primeros relatos.

Me ha vuelto a pasar: no sé describirlos, no sé indicar cuál es el hilo conductor, ni las revelaciones que nos aporta el autor, más allá de lo que, para casi cualquier otro mortal, serían anodinos pasajes de sus vivencias, que a nadie deberían interesar.

Sin embargo, he vuelto a devorar esta su última entrega con la misma devoción de quien cae en alguna extraña adicción, pues así puede definirse la antología: un rosario de anécdotas que, ya sea por su brevedad, por la cercanía, por la calidez y amabilidad que desprende, o por los matices con que está regada, nos mantiene absortos en su lectura hasta llegar al trigésimo relato, el último de la colección.

Con todo, como percepción muy subjetiva, este trabajo me ha causado una sensación extraña, a diferencia del primero, como si estuviera asistiendo al lento gestar de algo que no sé definir, como imagino el oculto proceso de gestación en una crisálida, como la preparación de una puesta de largo que evoluciona desde la interioridad de unos pensamientos al despliegue de historias más osadas, más extrovertidas.

Así lo he detectado al leer el séptimo relato «Los restos del abuelo», jovial espiral de imprevisibles sucesos y personajes, una especie de fiesta coral donde se dan cita variopintos personajes y sus diversas pulsiones. Así también lo he disfrutado en el décimo sexto capítulo, «Ginecólogo», donde en apenas dos o tres páginas (eso dependerá del formato, claro) asistimos a la evolución en el pensamiento y valores del protagonista. Una delicia de estilo narrativo dinámico y lleno de vitalidad».

Puntos de venta:

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2 comentarios:

  1. Gracias, tribu. Y muchísimas gracias a zoquete por una reseña excelente. Espero que tenga razón.

    Besos.
    Boris

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    Respuestas
    1. Claro que tiene razón, Boris. Me encantó esta antología, incluso quizás más que las anteriores (y es decir mucho ☺).

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